sábado, 19 de abril de 2014

Sintonía libertad.

Quizá yo sentía demasiado las canciones que marcaban mi corazón. Quizá yo me imaginaba en uno de esos vídeos donde cogerse de la mano es muchísimo más íntimo que cualquier otro gesto. Donde sin palabras, las miradas hablan. 
"Creí que nuestro amor también sería eterno"
Y no me equivoqué, pues para mi fue lo más intenso, el mirarte  los ojos y ver lo más profundo de mi alma reflejada en la tuya.
"Viviendo en un tic tac eterno".
Donde el tiempo no lo marca el reloj, lo marca nuestro espejo, nuestras dudas y miedos, esas preguntas que nos asaltan cada noche. No hay respuestas. No hay palabras. Y la única salida es dejar libre al otro, volar en cielos diferentes, unidos por ese camino que quedó atrás. Las nubes se dispersan, y con ojos bien abiertos, separamos nuestra mirada de aquello que fue la vida para los dos. 
Las manos, entrelazadas en espino tornan cada espina en rosas suaves. 
Al fin.
Al final de esta historia que ambos quisimos escribir, solo queda el recorrido que nuestros pies no hicieron. Que no recorreremos cielos nuevos, ni más claros que los que tuvimos. Ni nubes tan grises como las que nos unieron Y después de todo, nos crecen las alas, esas que nos hacen caminar, tan rápido como correr. Esas que  nos dieron las ganas de no volver a mirarnos a los ojos. Ya lo habíamos visto y sentido todo. No marcaban más compases nuestros corazones. 
Y yo, seguía sintiendo que era parte de uno de esos vídeos, donde la música suena, donde se dicen verdades, donde cogerse de la mano, es muchísimo más íntimo.

Y tan solo me ha hecho falta cambiar de canción.

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