domingo, 4 de mayo de 2014

Un mundo de sueños y cristal.

¿Qué tal eso de fingir que todo está bien? ¿Duele? ¿Molesta? ¿Arde en tu pecho el intenso calor de la soledad? ¿Prefieres esos libros? ¿Quieres despertar en una cama, lejos de aquí? ¿Sientes que todo lo que tienes ya no es tuyo? ¿Que no perteneces a este momento? ¿Que deberías haber nacido en otra época? ¿Que no perteneces a tu año? ¿Que no te gustan esos tópicos, esos que se hacen por que sí? 
Querido amigo, así, de esa forma me siento yo, cada día, a cada segundo, con cada capítulo que veo pasar, con cada página que leo y doy por finalizada, con cada inhalación, con cada suspiro, con cada pensamiento, con cada segundo en el que no quiero estar sola, en el que quiero conseguir mis sueños, en el que no quiero quedarme aquí, en el que veo que me siento encerrada, que me siento prisionera.
No puedo ser libre, no mientras vea cada vez más lejano ese sueño. ¿Qué me persigue? ¿Qué es lo que no me deja avanzar? ¿Que no me permite seguir? ¿ Por qué no puedo dejar de pensar que no será como yo siempre he soñado? ¿Por qué solo incrementan mis sueños y se reducen mis posibilidades?
Me gustaría saber lo que pasará en el futuro. Lo que lograré y lo que no. Poder retroceder en el tiempo, y completar mi vida tal como quería tenerla escrita. Tal como había soñado que sería.
Me gustaría construir ese mundo de cristal, mi perfecto mundo, rodeado de gente que nunca he visto antes. Enamorarme de mis sueños, vivir con mi imaginación, trabajar con el corazón, soñar, soñar que todo es real. Soñar que lo he conseguido, que mi vida es el sueño que desde niña quise pintar.
Y pintar amaneceres blancos, noches negras, lunas llenas, estrellas encendidas, penas apagadas, raíces de árboles altos, de robles grandes, anchas sonrisas al despertar, en esa cama que es más que mi lienzo, mi fortaleza.
¿Por qué no dejo de pensar que mi vida  no será así? ¿Que no lo conseguiré? ¿Que no podré hacer mi vida y conocer aquellos que son parte de mis sueños?
Y aun que siento que con cada paso, me acerco, mi corazón me dice que con cada paso, solo estoy más destinada a no hacer lo que quiero, a quedarme en las puertas, y cada vez me cuesta más ponerme a escribir, ponerme a soñar, y siento que me ahogo, siento que no puedo respirar, que me hundo y ya no puedo volar, que mis alas están enfangadas, que estoy llena de barro y el agua no hace más que empeorar mi estado, y ya no puedo seguir de pie, el agua me cubre, y no me quedan fuerzas para flotar.
¿Qué puedo hacer? Sé que hundirme JAMÁS será una de mis opciones. Y por descontado, mis sueños seguirán siendo altos, y por supuesto, lucharé hasta que no pueda ni articular palabra coherente, por conseguir, al menos, esa pequeña parte que completaría mi vida, si todo fallase.
Mi plan.
Mi plan no es rendirme.

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