Me gustaría pensar en esas cosas que no voy a echar de menos nunca más, en esas pequeñas cosas con las que podré lidiar sola, esas razones que me hacen seguir adelante y no mirarte más.
Me gustaría tener el valor para decir todo lo que siento, todo lo que pienso. Pero no puedo más que pensar, escribir y releer todo lo que hicimos mal, todo lo bueno que nos llevamos. ¿Pero qué lista es más larga? ¿Con cuál de las dos me tengo que quedar?
¿En quién se supone que debemos confiar ahora? Y pensamos que, solo mirando atrás, no tenemos nada para el futuro. Pero ninguno estuvo allí. Ninguno a visto lo que hay para mañana, o pasado.
No son esperanzas lo que guardo, ni falsas ilusiones de un regreso de película, pues ya aprendí que eso jamás existirá de forma real. Tan solo la certeza de saber que nadie sabe lo que depara el futuro. Pero dime, si acaso me equivoco, que nunca supimos decirnos'adiós'. Nunca supimos dejarnos atrás y no mirar. Aun que solo fuera para insultar. Jamás supimos olvidarnos, ni desprendernos de los recuerdos. Al menos, sí dejamos atrás lo rencores que teníamos acumulados. Esos que nos hicieron tan pesados los días. Esos que nos hacían lentas las horas, y pegajosas las miradas.
¿Recuerdas lo que dijimos? Jamás nos echaríamos de menos, y aprenderíamos a pasar página como si nada. Podríamos cambiar de capítulo, o incluso de libro, con tiempo y práctica. Eso nos dijeron. Que todo pasaría, que pronto dejaría de doler. Ilusos. No se puede cambiar de capítulo y ojear el anterior cada dos por tres, y es que los miedos siguen ahí. Siguen aquí. Enterrados entre todas y cada una de estas palabras. Quizá las leas algún día. Quizá ni recuerdes nuestros lugares. Pero todo sigue ahí. Lo he comprobado.
Me gustaría pensar que todavía puede haber algo. Un poco de sol entre tanta oscuridad, una flor que se alce entre tanta maleza. Y no me refiero a volver a ese libro, a nuestro libro. Quiero poder, contigo o sin ti, poder mantenerme a flote. Sigo nadando contracorriente. Sigo forcejeando contra lo inminente. Pero supongo que siempre me gustó el riesgo, siempre me gustó esa sensación de no corresponder a ninguna corriente. Y es que solo así conseguí llegar a ti. Y es que justo por eso, pasamos de largo.
Que nadie te querrá como yo, es posible, nadie ama igual que otra persona, pues por eso somos únicos, ¿no?. Que nadie me querrá como tú, seguro, nadie me supo calmar tan bien, pues por eso nos fundimos tan rápidos en latidos, ¿no? Tal vez fuimos demasiado rápidos, tal vez nos asustó todo de tal forma, que acabó por cubrirnos y derribarnos. Tal vez nos dejamos llevar demasiado pronto. O tal vez, simplemente deberíamos haber nadado la misma dirección. Pero solo sabíamos cabecear de un lado a otro.
Un que todo esto quede pronto cubierto por una nada desoladora, aun que pronto todo esto deje de ser importante, aun que llegue el día y esto no sea más que una de esas páginas amargas, unos cuantos recuerdos que atormentan mis noches, aun que en realidad, nada de esto importe, solo por un momento, tan solo por unos cuantos párrafos, he dejado de pensar en ti.
Y aun con todo, mi posdata: *
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