viernes, 23 de mayo de 2014

Sueños en vela.

Me duelen tus recuerdo, y hoy es uno de esos días en los que mire donde mire te veo, y refleja cada espejo lo que mis corazas quieren proteger. Sin ti, me he vuelto débil. Sin ti, me cuesta respirar. Sin ti, siento que el pecho comprime mi corazón, que nada sería suficiente para hacerme sentir libre, que ningún edificio sería suficientemente alto como para poder echar a volar, como para poder alcanzarte.

No quiero sufrir, no quiero volver a pasar el dolor de las pesadillas, por la falta de tu calor cada noche, por los miedos antes del amanecer, por esos abrazos que ya no siento, que  veo perderse en el sendero; "Aquello que te haga bien volverá, lo que no te convenga o te  dañe, desaparecerá", pero ¿cómo algo que me duele puede quedarse durante tanto tiempo?

Solo quiero aprender. Aprender a hacer que todo funcione, que siga su curso, que pueda vivir sin ti, pero con tus recuerdos. Sin tus caricias, pero con la sensación de tenerte cerca, por que jamás quise nada que solo me pudiera beneficiar a mi. Y ahora, elijo mi sueño, me despierto sobresaltada y lo veo, en ese pequeño rincón de mi cabeza que me recuerda que lo puedo tocar, que aun sigue ahí.  Pero alzar la mano y acariciarlo parece cada vez más y más distante.

Por que nunca nada es lo que parece, hasta que la luz se enciende y salen a relucir esos recuerdos y pequeñas cosas, esas con las que suelo tropezar, pero me niego a ver. Esas que me han hecho caer. Que me han recordado el tacto del frío, el impacto del suelo. Esas que se agrandan cuando más pequeña me hago. Y soy enana.

Lo sé, sé que tengo que seguir. Intentarlo y persistir. Aguantar. Porque esa será siempre mi única meta. Mi sueño. Porque mi alma siempre estará encerrada en cada uno de esos textos, de esos recuerdos, de esas pequeñas porciones que el viento se llevo.

Volverá la estrella de mis sueños. Volverán las ganas de sin ti, seguir. Volverán. Volveré.

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