¿Qué esperamos de un firmamento tan minúsculo como nuestros sueños? Tan reducido como nuestras esperanzas, tan puro y limpio como fue aquello a lo que llamaban vida. Ilusos. parecía que de estrellas pintábamos los ojos, y encendíamos rastrojos de años pasados. ¿Qué queríamos de un ser tan pequeño como nosotros? Que nadie pudo nunca comprender las cosas que pasaban por nuestra mente, y llegamos a medidas tan lejanas que ni las palabras las podían comprender, que nada lo podía expresar. Ilusos.
Somos matojos de pensamientos, enredos de personas y destrezas. ¿Estuvimos solos durante todo ese tiempo? Nadie quedó a salvo de la mirada de esas estrellas que altivas fijaban sus ojos en nuestro errante caminar, pensando en que podríamos con todos, creyéndonos titanes. Ilusos.
Que nadie nos respira en la nunca, que manda quien habla y todos callan. Y ahora ¿qué queda, si ya no viene nadie? Caminar solía ser fácil, que corríamos sin mirar por donde íbamos y volamos en un firmamento eterno. pero somos efímeras ilusiones de lo que queremos ser, de lo que esperan los demás de nosotros mismos. Ilusos, Se oyen susurros y las estrellas gritan con sus voces ensordecedoras.
Que caminemos junto a ellas mientras sus lenguas viperinas y mortíferas nos amenazan con raspar las alas y rasgar nuestro camino. Que nuestros pensamientos nunca llegarán a ser recorridos claros, que nunca serán puentes viables, que moriremos en utopías y que creemos que podemos contra todo y no somos más que unos ilusos.
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