No se a quién odiar. Si a ti o a mi. No se a quién odiar, o a quién no. no se que más puedo hacer, no se que más puedo o quiero hacer. Hasta donde voy a llegar. Hasta donde puedo aguantar. O hasta donde quiero llegar.
No soy un patán, no soy un inútil. Pero tengo límites, que ni to se donde están, o si los puedo mover, si son barreras infranqueables e inmóviles que se apoderarán de mi lo antes posible y me liberarán o no.
Por que hoy se ha nublado el cielo desde que ha salido el sol, desde que la noche pasada el reloj sentenció las 00:00, y con ella, mi mala suerte.
No soy un cobarde, no soy un cualquiera. Pero todavía no sé a donde me quieren llevar mis pies. No se se siguen mis sueños o simplemente la corriente social. No sé si aun sigo siendo yo quien manda en mi vida, o es la vida quién manda sobre mi.
Sigo sin saber a quién odiar. Si a ti o a mi. Y es que ni tu tienes la culpa, ni yo soy el culpable. Pero los dos tuvimos algo que ver. Y el reloj me resuena en la cabeza. Y la puerta que cerraste al salir de aquí, esa, esa no la he vuelto a abrir. Tal vez por miedo a ver tu ausencia, tal vez por miedo a seguirte de cerca.
No se a quién odiar. Si a ti o a mi. No sé por qué ese estúpido reloj no avanza, no se por qué maldita razón no deja de ser las doce, y no pasan las horas. Y la puerta no se vuelve a abrir.
Y yo sigo sin saber a quien odiar. Si a ti o a mi.
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