Inescrutables verdades y silencios se abrieron paso en aquella noche en la que, la locura perdía su significado y el corazón aflojaba sentimientos. Volvieron la vista atrás, a través del tiempo,para contemplar todas las mentiras que se habían ido contando, arañando la pasión que los unía, destrozando el amor que los ataba.
Como rehenes, sacaron una a una todas las lágrimas que no se habían secado, dejando marcas imborrables sobre la piel, allí donde antaño se habían alojado sentimientos.
¡Cuánto daño hicieron las miradas! Perforando el corazón, agujereando cada latido. Transportando el dolo a todo el cuerpo. Si cada célula se había llenado de ternura, ahora, vacías, vagaban desesperadas en busca de una nueva dirección. Dos cuerpos inertes, cansados de perecer el uno junto al otro.
Insatisfechos, hambrientos de propósitos, desalentados de esperanzas.
¡Que dolor provocaron las verdades! Descubriendo cada engaño, encontrando nuevas formas de desquiciar a la razón.
Que poca fe se tenían. tan malamente habían acabado, que tan buenamente como podían, habían aguantado. Demostrándose fortaleza, los dos cobardes, se habían matado.
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