sábado, 23 de mayo de 2015

Querernos con verdad.

Quiero agarrarme a tu pecho desnudo,
morderte las ganas de caricias, esas que dejas en mi piel,
sentir como arden tus piernas junto a las mías,
mientras nos encendemos de golpe,
en un sin fin de sinfonías y gemidos.

Sí, quiero ver el contorno de tu cuerpo
escondido entre las sábanas,
buscando mi ombligo desnudo.
Dejar que mis manos dancen solas
entre le mundo entero que es tu piel,
que se entretengan mis dedos con un lunar por aquí,
o una peca por allí.
Memorizar el recorrido de tu abdomen,
tu cintura, tu cadera...
nuestras ganas de besarnos.

Dejarme mirar por esos tus ojos, raudos y tiernos,
observar tu semblante serio y adormecido
mientras miras cada milímetro de mi piel,
cada lunar, cada estría, cada cicatriz,
cada marca, y me sonrías,
hambriento de mis labios.
Sutilmente, sin que te llegues a dar cuenta,
dibujar en tu espalda con mi índice un corazón.

Quiero, dejar de sentirme inferior,
que te pongas a mi altura, o yo a la tuya,
y clavar mis uñas en la piel de tu espalda,
casi sin querer, seguir el ritmo de la canción
que ambos cantamos.
Dejarnos llevar.
Dormir abrazados,
haciendo rabiar de celos a la luna,
o al amanecer.

Tú, quieres que se diga la verdad,
y entre suspiros me susurras un "te quiero"
profundo, y fatigado.
Sonríes,
ante la visión de mi cuerpo entre tus manos,
ante Mi elección de estar aquí junto a ti,
y por un momento, entre sudores,
te veo mirarme como si estuvieras enamorado.
Perpetuas un beso en mis labios.
Descubres la realidad, quitándote la máscara social,
y ahora sí, somos iguales.
Nos miramos tan tiernos
como nos dejan las piernas temblorosas,
el cuerpo despojado de complejos,
 y el alma henchida de amor cuerdo y con medidas.

Quiero quererte
entre mi espada y tu pared.
Tú, quieres quererme,
entre tu pared y mi espada.


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